El hombre al haberse distanciado de la naturaleza, encuentra casi imposible
el retornar al mundo que había conocido anteriormente. Sin embargo,
los poderes restauradores de la Naturaleza son mas enérgicos
y rápidos que lo que la mayoría de nosotros podíamos
suponer. La restauración de un árido desierto hasta convertirlo
en un rico campo de vegetación floreciente, parecería
inconcebible a la mente humana, pero en el alma de la Filosofía
Verde está el principio de que la Naturaleza siempre vuelve a
su estado primitivo.
Lo que anida ahora en mi pensamiento no es la creación de un
oasis de verde en el desierto mediante la construcción de un
sistema artificial de riegos, sino el retorno de los desiertos enteros
a su estado inicial como Paraísos en la Tierra.
Si los desiertos comenzaron a surgir cuando el Hombre fue dejado de
la mano de Dios y empezó a labrar el Jardín del Edén,
entonces la Naturaleza puede ser recuperada de manera natural, aplicando
el Cultivo natural a los desiertos. Yo propongo que se establezcan granjas
naturales en los desiertos, para reverdecerlos.
Para captar el concepto básico que permita diseñar una
granja natural, debe comenzar uno por observar la verdadera imagen de
la Naturaleza.Junto con las colinas y los arroyos, a las hierbas y a
los árboles debe dejárseles crear por sí mismos
su propio lugar en la granja. La granja natural es un armonioso conjunto
que surge de la combinación de bosques y árboles frutales
y de hortalizas y cereales.La idea no sería la de construir sistemas
de irrigación que aporten agua de los ríos a los campos
y producir cosechas específicas, sino la de permitir a la vegetación
el floreccer por los bordes de los arroyos, crear bosques allí
y esperar que el agua penetre gradualmente en profundidad en el terreno
por entre las raíces de los árboles del bosque. Además
de aumentar la cantidad de humus, un sistema de raíces como ese
absorbe y retiene humedad. En otras palabras, un sólo árbol
crearía el equivalente a un pequeño canal de riego de
veinte metros. Utilizando el principio de irrigación meditante
plantas y usando un río o un arroyo como fuente de agua, un bosque
natural puede ser creado como un cinturón verde de “plantas
irrigadas”. Los campos y jardines pueden ser conseguidos entonces
a uno y otro lado de este bosque, para aumentar la cobertura vegetal.
Luego, por extensión del bosque, los campos limítrofes
pueden expandirse a su vez y el cinturón verde inicial quedará
ampliado.Esto fomentaría el retorno de la vegetación a
los desiertos, con mínima intervención humana.
Muchas personas son escépticas respecto a que las semillas puedan
crecer en los desiertos, pero existen unos pocos métodos que
consiguen la siembra con éxito. Uno de estos métodos consiste
en encerrar las semillas de plantas adecuadas en el interior de bolitas
de arcilla y esparcir estas bolitas en los desiertos, siendo ésta
una técnica de Cultivo natural.Pueden hacerse estas bolitas formando,
por ejemplo, una mezcla de semillas de plantas productoras de abono
verde, tales como las de acacia (que crece en áreas de escasa
pluviosidad), de trébol, de alfalfa, de otras plantas productoras
de abono vegetal, junto con granos y semillas de hortalizas, incluyendo
esta mezcla de semillas dentro de una doble capa de recubrimiento preparado
con tierra y arcilla, formando bolitas de pequeño tamaño
y esparciendo a mano estas bolitas sobre desiertos y sabanas.
Las semillas encerradas en el interior de esas bolitas endurecidas,
quedan protegidas frente a la depredación de roedores y pájaros,
y no germinan hasta que lleguen las lluvias y las condiciones sean las
idóneas para tal germinación. Un año después,
varias de las plantas sembradas habrán sobrevivido, mostrando
indicios de lo que se espera pueda suceder. Cualquier otro tipo de planta
hará lo mismo con tal que la zona desértica sea recubierta
pronto, una vez más, con la nueva vegetación. Además,
este método hará seguramente, que también retomen
las lluvias al desierto.
Apéndice del libro “La Senda natural del Cultivo”
Masanobu Fukuoka