Entrevista en la Argentina a Panos Manikis, el discípulo
del maestro japonés de la agricultura natural Masanobu Fukuoka.
¿Cuál fue su camino hasta llegar a Fukuoka?
Cuando tenía 18 años los médicos me dijeron que
no iba a vivir mucho tiempo, sufría una enfermedad muy grave
del corazón. Esto cambió mi vida porque sentí dentro
de mí que era un error esta idea de que el hombre tenía
que sufrir de enfermedades y no vivir con salud. Pero no sabía
si esto era una intuición, una filosofía o que tenía
miedo de morir. Después de muchos años de medicina para
resolver el problema un día terminé con todos los medicamentos
y comencé una dieta más natural. En seis meses más
o menos mi salud era perfecta.Esto cambió mi vida porque también
entendí que los animales, las plantas, pueden vivir con salud
si el suelo es rico y el ambiente es sano. Empecé a buscar libros
porque pensaba que seguramente ya había gente que estaba “caminando”
en estas direcciones…El primer libro fue de “biodinámica”
pero no me gustó, el segundo era de Fukuoka, y sentí que
era esto lo que estaba buscando. Viajé a Japón, trabajé
con Fukuoka, fuimos a Europa y seguimos organizando cosas en otros países.
Esta enfermedad fue una apertura grande para mi vida.
¿Qué fue lo que más aprendió de
su relación con él?
Ver la naturaleza, no como un objetivo para estudiar, sino ser uno con
la naturaleza. Al momento que decimos, esto es un eucalipto, “separamos”.
Al momento que decimos esto es una flor, una semilla, separamos.
¿Cómo era un día con Fukuoka?
Miraba la naturaleza de un modo completamente revolucionario.Por ejemplo
una vez ,en un viaje a Suiza, entramos a un bosque, Fukuoka vió
un árbol cortado y comenzó a contar los círculos
para calcular la edad, después vimos un palo enterrado que tenía
hojas…. entramos en la sala de la conferencia y comenzó
a hablar que el suelo de la región era pobre y no podían
entender por qué, pero la respuesta era obvia, cuando enterramos
un palo y hace hojas quiere decir que hay mucha humedad, mucha lluvia
y contando el número de círculos podía entender
que el árbol no era muy ancho para su edad. Entonces quería
decir que el suelo no era fértil…
Miraba todo, observaba a la gente caminar, cómo hablaba, quería
ver todo para hablar de filosofía. Para él todas las cosas
era una cosa.Eso es lo que aprendí más que nada. Porque
cuando uno vive con una persona no basta aprender con él, tiene
que experimentar sólo, hacer errores y aprender.Esto es lo que
le comento a los argentinos.No tienen que pensar que pueden aprender
todo, tienen que sembrar bolitas y aprender directamente de la naturaleza,
no necesitamos maestros.
¿Cómo ve a la Argentina?
Gran parte del país es un desierto, la pampa húmeda, la
estepa patagónica, Jujuy, es importante sembrar para reverdecer.
El problema no sólo es la soja sino que hay muchos animales.
Los animales son responsables de la erosión del suelo y la desertificación.
¿Cree que existe un interés especial en la Argentina
por la obra de Fukuoka?
Creo que la filosofía de Fukuoka gusta mucho en Argentina pero
falta una cosa: ser serios. Hacer cosas con pasión, esto es lo
más importante. Hablamos con técnicos del Inta que estan
trabajando para organizar proyectos pero falta esta pasión. Servir
a los otros, servir a la naturaleza, servir a los pobres, servir a la
humanidad. Piensan que todo depende del gobierno, que tiene que empezar
las cosas, ofrecer dinero, pero las respuestas son de la gente, las
personas cotidianas que son la sal de esta tierra…tenemos un ego
muy grande pero cuando le decimos a una persona que la salud está
en sus manos no lo cree, piensa que es algo que hacer con los médicos.
Cuando decimos que todas las personas pueden hacer agricultura natural
piensan que no, que sólo los ingenieros agrónomos, saben
qué hacer…
¿Cómo es su vida allá?
De septiembre a Abril estoy viajando en Grecia y otros países
organizando siembras y seminarios. Y los otros seis meses cosechando
las frutas en la finca. Entre agosto y septiembre hacemos bolitas con
voluntarios que sembramos en varias montañas, con un acuerdo
con el alcalde.
¿Cómo hace para vivir?
La finca paga para imprimir los libros, para organizar las cosas.
¿Subsiste con lo que vende?
Sí, comenzamos con una hectárea y media, despues 3 hectáreas
más.
Hay mucha gente que lee los libros de Fukuoka y siente una
profunda conexión con su mensaje que lo impulsa a vivir en medios
rurales y como personas urbanas se encuentran con problemas prácticos…
Los obstáculos están dentro de nosotros mismos, porque
cuando usamos la cabeza, la mente tiene miedo, esta buscando seguridad.
Deja a la mente tener miedo…deja a la mente pensar… Entonces
no existe la persona que tiene miedo de las cosas..
Hay mucha gente que piensa que tiene que ganar dinero para educar a
los niños.Para mí lo más importante es que la gente
viva en un lugar lindo y haga cosas porque las ama y no porque tiene
que ganar dinero. Porque cuando uno ama lo que hace va a gana dinero,
al contrario no. De que vale un médico que no quiere servir a
los humanos, Lo que da energía a la gente es hacer las cosas
que ama. Es muy fácil cambiar las cosas pero falta esta pasión.
¿Cuál sería la recomendación para
alguien que decide irse a vivir a un medio rural?
Conocerse a sí mismo. Antes de cambiar al mundo, cambiarse uno
mismo. Cambiar nosotros mismos quiere decir entendernos a nosotros mismos,
quiénes somos, sin juzgar, sin decir esto es bueno, esto es malo,
porque esa es la mente humana, basta ver lo que siento. Cuando comenzamos
a comprendernos a nosotros mismos todo es fácil. Cuando tenemos
una visión de la vida entonces nos preguntamos qué queremos
hacer, servir a la naturaleza, servir a la humanidad, todo es facil.
Con diez personas con pasión podemos cambiar el pais, es muy
fácil. La cosa dificil es como explicar esto a la gente que cree
que tenemos que organizarnos, crear partidos, crecer en número,
etc,etc…Pero esto no resuelve el problema. Diez personas con pasión..
¿Sueña con algún futuro?
Creo que tenemos que sembrar sin pensar en el futuro, sin ser optimistas
o pesimistas la siembra misma ya es una acción muy completa.