Un paraíso en la tierra

Presentado por Damián Colucci, organizador y principal impulsor local de Fukuoka, compartimos con Panos Manikis una jornada de cultivo natural, en el cierre de su viaje a la Argentina en la comunidad Chobita. Con la paz de quien ama lo que hace, Panos dio este mensaje del amplio y profundo sentido de sembrar bolitas de arcilla con semillas para ayudar a la naturaleza.

Llegamos aquí con el sueño de hacer cosas por los chicos pobres campesinos en esta época de crisis mundial económica, para ofrecer propuestas, ideas para resolver estos problemas, huertos de autosuficiencia, fincas naturales y también experimentar para reverdecer los desiertos. Viajamos desde Tandil al Bolsón,Salta, Jujuy y lo primero que nos dimos cuenta fue la desertificacion del país. El único problema grande de la Argentina no es la soja sino también la desertificación que crean los millones de animales.Hemos hablado a universidades, organizado prácticas. Creo que no venimos a la tierra para trabajar como locos por cosas materiales, estamos aquí para vivir con alegría, hacer cosas que amamos y para servir a la naturaleza, nuestra madre. Para mí esta crisis económica global quiere decir una cosa muy clara: cuando la naturaleza muere la economía muere también. Un país no es rico porque tiene plata, un país es rico cuando tiene agua, ríos, bosques, y una tierra fértil para cultivar y nutrir a la humanidad. Para ser libres, la autosuficiencia es la llave. Necesitamos aire limpio, agua limpia y también camida sana y nutritiva, las enfermedades están en las manos de los médicos pero la salud en las manos de los campesinos. En esta época de crisis tener autosuficiencia no es sólo a nivel de comida, de salud, sino también a nivel espiritual, no necesitamos de gurus, no estamos acá para enseñar sino para aprender juntos con los otros, porque toda la humanidad es una sola. Lo más importante es entender que cada persona es Dios. Cada persona puede llegar a realizar la verdad.La cosa más linda, es conocerse a sí mismo. Necesitamos la sabiduria de los niños para resolver los problemas de la humanidad.
Setenta años atrás una persona que se llamaba Masanobu Fukuoka, quien moría el año pasado mientras dormía, tuvo una iluminación, que la mente humana no puede conocer la naturaleza, es muy limitada. Creían que estaba loco, entonces volvió a su pueblo y empezó a cultivar su tierra, para poder mostrar sin palabras, con el trabajo, que se podía cultivar verduras, frutas, cereales, sin usar teconología, sin usar fertilizantes, sin pesticidas. Usó 50 años este método y llegó al punto más simple, lo único que tenemos que hacer para crear fincas naturales, huertos de autosuficiencia y reverdecer el desierto es sembrar bolitas. En estas bolitas de arcilla tenemos más de cien variedades de plantas, semillas de árboles, de frutales, verduras, cereales y leguminosas que pueden mejorar la tierra. La única cosa que tenemos que hacer es bolitas de arcilla y después sembrar antes de que empiece la estación de lluvia. Cada planta va a crecer en el lugar donde le gusta, entonces va a crecer bien. Los desiertos que crean los humanos que tienen muchos animales tienen poca variedad de plantas. Menos variedad de plantas, menos fértil el suelo, menos plantas, más erosión, más desertificación.Este es el proceso. Tenemos que reforestar los bosques, reverdecer el desierto. Cuando Fukuoka estaba en América en el 1979 entendió intuitivamente que las lluvias no caen del cielo sino que son las plantas las que llaman a la lluvia. Más árboles grandes, más lluvias. En el año 1998 con la presencia de Fukuoka organizamos el más grande cultivo que nunca se hizo, diez mil hectáreas. No teníamos ninguna ayuda del estado. Con poco dinero y con mucho corazón hicimos un cultivo con tres mil personas de varias partes del mundo, sin organización, sin internet, sin saber cómo llegaron a Grecia, de boca a boca. Tenemos en nuestra manos el poder para reverdecer el mundo.En la naturaleza existe la verdadera verdad, la verdadera belleza, la verdadera bondad. Si la gente entiende ésto va a hacer algo. Porque la naturaleza necesita nuestra ayuda. Lo único que tenemos que hacer es sembrar bolitas para reverdecer el desierto y crear un paraíso en nuestra tierra.