Si pensamos en la leche materna, sí, es un alimento
completo, ella sola es capaz de hacer crecer a un bebé. La leche
de vaca no es un alimento sano, facilita la producción de mucosidades,
y su consumo está relacionado con la rinitis, la sinusitis, el
asma y con trastornos ginecológicos. La relación es tan
evidente que en muchos casos estas enfermedades desaparecen después
de dejar de tomarla.
El sentido común nos dice que la leche es para los lactantes
y que en la naturaleza los animales adultos no maman y menos de hembras
de otra especie. El discurso oficial suele aconsejar que se tome leche
y sus derivados debido a su alto contenido en calcio. Pero una cosa
es la cantidad de calcio que contenga un alimento y otra muy distinta
la proporción de este calcio que se absorbe, se asimila y acaba
depositada en los huesos.
La leche de vaca, al ser ingerida, neutraliza la acidez gástrica,
impidiendo a las enzimas del estómago desdoblar sus proteínas
para ser bien digeridas, pasando estas al intestino delgado, parcialmente,
digeridas o fragmentadas. Las proteínas lácteas tienen
un alto contenido en antígenos extraños que provocan en
nuestro sistema inmunológico una reacción defensiva, y
que con el tiempo lo debilitan, haciéndonos mucho más
vulnerables a las enfermedades. La lactosa es un disacárido compuesto
de (galactosa + glucosa), es el azúcar de la leche, un carbohidrato
difícil de asimilar. El organismo para su digestión y
absorción tiene que desdoblarlo o hidrolizarlo para lo cual necesita
de una enzima llamada lactasa. Con la edad se va disminuyendo la producción
de lactasa, provocando inflamaciones y desordenes intestinales.
En cuanto al contenido en colesterol de la leche éste es muy
superior al de los alimentos que tienen fama de ser ricos en él.
Con la pasteurización las grasas se hacen más saturadas,
y la homogeneización facilita el paso a través de las
paredes intestinales de las finísimas partículas de grasa
sin previa digestión, lo que hace que se eleven los niveles de
colesterol y de grasas saturadas en la sangre.
Conviene saber también que la leche contiene aproximadamente
59 tipos diferentes de hormonas -pituitarias, esteroides, adrenales,
sexuales, etc. siendo las más importantes las hormonas del crecimiento
cuya acción hace posible el rápido crecimiento de los
terneros. Y es evidente que los humanos no tenemos esa necesidad.
Debemos añadir que la leche puede además estar contaminada
por productos químicos, hormonas, antibióticos, en las
vacas ordeñadas permanentemente. En la comida que se da a las
vacas se pueden encontrar compuestos químicos como acaricidas,
fungicidas y herbicidas. Los niveles elevados de hormonas, unidos a
estos tóxicos, se consideran hoy causa de la aparición
de diversas enfermedades degenerativas.
Leche de avena
Ingredientes
Avena 40grs (4 cucharadas soperas)/ 3 cucharadas de sésamo
integral/Miel 2 cucharadas o azúcar integral de caña/
Aceite primera presión en frío 1 cucharada sopera/Esencia
de vainilla optativo/Agua filtrada a 80 C° 1 litro y 1/2.
Preparación
Mezclar en una licuadora la avena, el sésamo y un vaso de agua
,licuar 5 minutos, agregar el aceite, la miel, la esencia, el resto
del agua y licuar unos minutos más. Pasar por colador de tela
o lienzo. Guardar en la heladera por 4 a 5 días.
Gabriela Saddakni Chef .Naturista.gsaddakni@datafull.com