La masa crítica
cuando el cambio es inevitable

 

Enfrentándonos como humanidad al punto de inflexión entre evolución o extinción, surge entonces la pregunta sobre cómo lograr el nivel mínimo de personas conscientes en el mundo que impulsarán el cambio.

¿Cuándo es el momento de un salto en la evolución que se transforma en un movimiento de multitudes? Esta pregunta que se hace el médico Ruediger Dahlke es la misma que han tratado de develar muchos. En su libro “El momento clave” Malcom Gladwell hizo el intento y descubrió que la transición de un crecimiento tenue a una avalancha o epidemia tiene algunas reglas que deben darse: primero la ley de lo poco, segundo el poder de contagio y tercero el poder del contexto.
Con respecto a la ley de lo poco se ha recolectado mucha información sobre la regla del 20%/80% la cual indica que el 80% del trabajo es hecho por el 20% de la gente, el ejemplo de que el 80% de los accidentes son generados por el 20% de las personas. Las epidemias que son transmitidas a muchos por unos pocos o la transmisión de noticias importantes boca a boca son esquemas que demuestran esta ley.
El segundo poder hace referencia a entender las condiciones en las cuales un mensaje se hace irresistible y en este caso aparecen las cualidades de personas capaces de “acercar” el mensaje movilizándose espontáneamente para transmitirlo. En este caso son tan importantes las personas como el mensaje en sí mismo.
El poder del contexto infiere que las epidemias son sensibles a las condiciones y circunstancias en el momento y lugar en el que ocurren. La esencia del poder del contexto es que nuestro estado interior es el resultado de nuestras circunstancias exte-riores.
Sucede que el crecimiento exponencial o efecto bola de nieve es el contrario al crecimiento orgánico en el cual deberían pasar decenios hasta que algo nuevo se realice en una base amplia de gente. Si hoy día estamos en peligro de que este crecimiento exponencial de la población, de la industria y financiera nos arruine, según lo temen los críticos del sistema, también podemos sanarnos a través de él. Esta manera de pensar homeopática está coronada siempre de éxito, porque incluye a la sombra en vez de reprimirla, señala Dahlke.
El crecimiento exponencial es una maravillosa posibilidad para lograr un cambio de conciencia que en poco tiempo llegue a muchos. Siguiendo el ejemplo anterior hoy se ven nítidamente dos tendencias humanas, una que va hacia el colapso y la otra hacia la evolución. Como sigue Dahlke, hoy podemos empezar por nosotros mismos y tratar de ubicar el Yin y Yan en un equilibrio para encontrar nuestro propio centro. Como el microcosmos y el macrocosmos son iguales todos nuestros pasos entran en resonancia con nuestro entorno y el mundo. Si hacemos de ello un ritual tenemos oportunidades positivas. Tan seguros como vamos a vivir con esta clase de crecimiento exponencial negativo seguramente podríamos con el mismo ejemplo mover montañas y hasta cambiar el eje del mismo globo terráqueo. No se trata de convencimientos intelectuales sino de contagiar para la acción. Si cada uno que lee estas palabras se siente inspirado a regalarle a otro una gentileza contraria a las tendencias de su tiempo y éste se sintiera animado a hacer en el futuro lo mismo, dentro de un mes el animo de todo el país estaría totalmente cambiado, en el segundo mes en toda Europa y en un mes más, en todo el mundo. Cada cual ganaría desde el comienzo una sensación de felicidad de vivir y podría repartirla a los demás. Hacer regalos es un placer para casi todo hombre de este mundo y los pocos que han perdido este placer lo podrían recuperar pronto.