¿Podemos vivir sin dolor?

Hazlo dentro del límite de lo placentero y cómodo y progresarás. Si lo haces al máximo ten la seguridad que tendrás dolor. La intención está en cómo organizar el cuerpo lo mejor que puedas para aumentar tu bienestar. Moshe Feldenkrais

En esta lección Feldenkrais nos lleva a la reflexión, a través de sus palabras y a través del movimiento, sobre cómo sería una organización “ideal” si nos pudiera guiar la suavidad sin sobrepasar los límites. De esta manera podrías, si quisieras, vivir sin grandes dolores y molestias.

“….Algunas personas dicen tener un dolorcito. Quiero decirles algo esencial.
Acuéstate boca arriba.Flexiona las rodillas, la mano derecha detrás de la cabeza, la mano izquierda debajo de la rodilla izquierda. En un pequeño movimiento, lleva el codo a la rodilla.
¿Qué tan importante es que toques la rodilla con el codo? Si quieres hacerlo no es un problema en sí mismo. Pero resulta que en este trabajo utilizo el movimiento para demostrar “maneras diversas de utilizarte”. Esto es lo importante: ¿cómo llegar allí y cómo aprendes? Verás que no hay fin en el movimiento que quieres hacer: el cómo y la manera en que organizas tu cuerpo es lo importante.
Flexiona las rodillas otra vez, mano derecha detrás de la cabeza, mano izquierda debajo de la rodilla izquierda.
Piensa en levantar lo más pequeño que puedas, medio centímetro estaría bien y regresa. Luego repite tres veces y descansa.

Estos son algunos de los pilares fundamentales de este trabajo o método, que algunas veces nos lleva a pensar en una escuela de vida o de filosofía. para la vida. Cuando tenemos presentes algunos de estos puntos que nos propone Feldenkrais podemos comprender la vida como un proceso, la profesión como un proceso, las relaciones humanas como un proceso y los cambios duraderos como una sucesión de circunstancias en las que, sobre todo, no estamos sobrepa-sando los límites. Forzarnos en “llegar a” nos habla de seguir un ejemplo que está afuera, desconectado de nosotros, en vez de sintonizar el lenguaje de las señales que nos están invitando a detenernos. Cuando al movernos pensamos en la propuesta de “explorar”, “encontrar interés al movernos”, “en preguntarnos algo que queremos saber sobre nosotros”, aparece el verdadero sentido del movimiento y no nos aburrimos ante las repeticiones, sino que por el contrario, descubrimos un mundo nuevo y comenzamos a vivir nuestro cuerpo, que es nuestro hogar para toda la vida.

Por eso menos es más, lento es mejor, para poder aprender a conocernos mejor y transformarnos en mejores seres humanos. Feldenkrais pensaba que la autoconciencia podía cambiar el mundo, estaba convencido de eso aunque sentía que en aquel momento no podía ser comprendido lo que él quería enseñarnos, y que las generaciones futuras lo valorarían...

(Fuente: Lección de autoconciencia por el movimiento de Moshe Feldenkrais)

Por Mercedes Perié. Más información: mperie@feldenkrais.com.ar