¿ Y qué pasó con los transgénicos?

Aunque sea difícil de creer, las investigaciones de los efectos de los alimentos transgénicos sobre la salud son extremadamente escasas y las que se emprendieron fueron interrumpidas.El Dr. Arpad Pusztai(www.freenetpages.co.uk/hp/a.pusztai/), uno de los grandes especialistas en la materia, sintetizó: las grandes corporaciones intentan silenciar o manipular todos aquellos estudios que no son favorables a la hipotética seguridad de los alimentos transgénicos. (The Ecologist).

En enero de 1999 la consultora Arthur Andersen revelaba la visión de los ejecutivos de Monsanto acerca de un futuro ideal: un mundo en el que las semillas naturales se extinguieran por completo y en el que se comercializaran y patentaran semillas transgénicas (GM). A mediados de febrero el Parlamento había invitado al científico Arpád Pusztai para decir lo que sabía al respecto. Unos años antes, en 1996, el gobierno británico le había concedido a Pusztai una beca de 1,6 millones de libras para que diseñara un protocolo riguroso de evaluación de los alimentos GM. Durante el desarrollo de su trabajo, Pusztai descubrió que las papas GM, con las que estaba investigando, ocasionaban en las ratas graves problemas de salud de manera sistemática. Prácticamente todos los órganos de los animales estaban afectados por haber comido estas papas.Pusztai lo reveló a la prensa en 1998 y pagó cara su integridad: perdió el empleo que llevaba desempeñando 35 años, se le silenció con amenazas de pleitos, disolvieron su equipo de 20 miembros y se interrumpió el proyecto.Ese mismo año los informes de la FDA (Food and Drug Administration) americana, de los que 44.000 páginas se mantenían en secreto desde 1992, revelaban que las referencias que los científicos del gobierno americano hacían a los efectos negativos de los organismos GM habían sido eliminadas en repetidas ocasiones, y que la FDA tenía orden de la Casa Blanca de promocionar las cosechas de OMG’s. Resistencia europea: en 1999 Unilever se propuso retirar los ingredientes MG de sus marcas europeas. En una semana casi todas las principales compañías alimentarias siguieron su ejemplo. Pero la industria biotecnológica no se rindió, continuó con sus planes. Actualmente casi todos los cultivos naturales tienen una versión creada GM en algún laboratorio en algún lugar del mundo. Varios estudios demuestran que los alimentos GM provocan reacciones alérgicas cuando el sistema inmunitario se topa con algo extraño, diferente y ofensivo y reacciona en consecuencia. Argentina transgénica: tendiendo todas las condiciones para posicionarse en el mundo como un país provedor de alimentos sin contaminantes, la Argentina hizo lo contrario, abrió el camino, junto con Canadá y Estados Unidos, a la invasión planetaria de los transgénicos, barriendo con la agricultura tradicional, los campesinos y las áreas naturales. Argentina continúa siendo el segundo país productor de transgénicos, después de Estados Unidos, con el 16,8% de la superficie global de organismos genéticamente modificados. Los productos transgénicos más usados son la soja y el maíz que se encuentran en cientos de productos industrializados en el mercado. En el caso de la soja a través de harina, aceite, lecitina y en el maíz a traves harina, almidón, aceite, glucosa, jarabe de glucosa, fructosa, caramelo, sorbitol, etc. Fuentes consultadas: Revista The Ecologist. Argenbio