" busco ese lugar divino de los niños"

Juan Laso es actor y profesor de Yoga y en esta entrevista nos cuenta cómo llegó a unir estos mundos en su espectáculo Viaje Zapucai (para espíritus de todas las edades) para transmitir un mensaje de unión con los otros y la naturaleza.

¿Cuál es la intención que hizo nacer Viaje Zapucai?
De alguna forma es autobiográfica, porque pude confluir con búsquedas a nivel personal. Me dediqué al teatro y con un espectáculo que se llama Tripa Corazón, que es la historia de un hombre que se cae adentro de sí mismo, viajé pueblo por pueblo por casi todo el país en una casa rodante durante 3 años y en el viaje al Norte vi que había muchos chicos, y mi obra era para un público más adulto,entonces tuve ganas de hacer algo para ellos, tenía ganas de transmitir el valor de la naturaleza como algo sagrado, de lo que somos parte. Los pueblos que vivían originalmente en América estaban tal vez en más armonía con la naturaleza y conectados ese lugar sagrado que tiene cada árbol, cada ser vivo, cada lugar al que uno tiene el honor de conocer en el que el hombre no modificó o convive en armonía.
Zapucai es un payaso que se escapa de la ciudad, para un colectivo, se sube y empieza a viajar con los espectadores/tripulantes y el chofer, que de alguna manera es como un chofer divino, el que maneja el destino. Un cuento de un payaso que entregado a su viaje por Argentina, Boliva y Perú valorizando esta tierra va atravesando la soledad, el viaje, el encuentro con otras culturas y va descubriéndose a sí mismo.

¿Qué temas aborda la obra?
La naturaleza, también está el charango como instrumento y el yoga, en el que necesité profundizar despues de tanto viaje.

Antes te referías a la obra como una vivencia, ¿qué la diferencia de una obra convencional?
Tiene todos los aspectos de una obra de teatro, escenografía, iluminación, texto, la dirección de Tony Lestingi, gente para el sonido, los climas para representar este viaje desde Buenos Aires hasta el Amazonas, y a la vez tiene el concepto de que todos los seres somos espíritus encarnados. El comprobar esa existencia fue algo revelador. Desde chicos tenemos esa búsqueda de trascendencia, que la vida es algo más que lo que aparente…

¿Por eso decís en la presentación que es una obra para espíritus de todas las edades?
Sí, porque va apuntada a ese lugar de las personas, por eso a veces trasciende lo que es una obra de teatro, es un ritual, desde muchos lugares busco que el “presente”, donde uno puede descubrir sobre sí mismo, ya sea en una escuela rural en Corrientes o en la cárcel de Ezeiza, la experiencia sea también espiritual.

Se ve mucha calidad desde la carpeta de presentación hasta los reconocimientos con los que cuenta la obra, ¿cómo lograste todo esto?
Sintiendo la necesidad interna de hacer esto. Sentí un latido interno y cuando uno siente eso no tiene que escatimar energía, tiene que entregar para después recibir.En Yoga es la respiración, inhalo y exhalo y eso me mantiene vivo en el presente. Entonces para este espectáculo quise dar lo mejor de mí y juntarme con las personas con las que me podía entender y crear algo lindo desde todos los aspectos…A partir de ahí fuí recibiendo algunas gratificaciones como ser declarado de interés cultural por la legislatura de la Ciudad de Buenos Aires, viajé al circuito nacional de teatro infantil de la Patagonia, hice funciones por todos los pueblos del valle de Río Negro, estoy trabajando para Chocolate Cultura que es un organismo dentro de Cultura de la Nación que lleva experiencias artísticas a diferentes lugares, estuve en la cárcel de mujeres de Ezeiza y este viernes voy a una escuela de Morón con chicos con capacidades diferentes…voy teniendo el reconocimiento de algunos críticos, de otros no….Es una obra diferente. En un momento aparece el tema de la muerte, Zapucai tiene hambre y aparece una oveja, que es un ovillo de lana, entonces empieza a jugar con la oveja, la panza le habla, le dice que tiene hambre y que así no va a llegar muy lejos, entonces se da una situación de “bee o no bee” apelando a Hamlet, entonces el público opina si hay que comer a la oveja o no. Es muy interesante la respuesta tanto en la ciudad o en el campo.
Finalmente Zapucai se come a la oveja y hace un ritual de agradecimiento a la Pachamama y a todos los animalitos.

¿Qué esperas de los niños?, ¿Qué esperas de los padres?
Que la pasen bien porque esta contada con humor, desde el clown, pero con otra cabeza. Que se puedan conectar y que cada función suceda en unión.

¿Cuál crees es el rol del arte en la actualidad?
En la India está el concepto de actor sacerdote, los artistas no trabajan tanto para la gente sino para los dioses y el teatro sirve para traducir textos sagrados que son muy complejos y los actores se preparan muchos años para representar a un dios. A mí me interesa lo sagrado de esta tierra. Busco ese lugar divino de los niños, que lo tienen a flor de piel, ese lugar universal donde estamos todos unidos, cuando podemos sentir eso, somos más hermanos tanto de la naturaleza como de otras personas.
El cuerpo es un templo, lo que uno está buscando está dentro de cada persona. La tierra y los animales tienen espíritu, son sagrados, y todos pertenecemos al universo.
Poder transmitir eso a los chicos es mi objetivo. Por eso al terminar el espectáculo doy un árbol en adopción para quien lo quiera cuidar y lo quiera hacer crecer. Transmitiendo que una semilla está al alcance de todos y que te puede acompañar en tu vida como un referente. Saber que de todas las funciones que se hicieron hay un montón de árboles creciendo es mi pequeño grano de arena….

Viaje Zapucai se presenta todos los sábados a las 17 hs a partir del 11/7. En Vacaciones de Invierno de
miércoles a domingo. Teatro El Picolino (Fitz Roy 2056).Reservas: 4779-0353. + info: www.juanlaso.com.ar