La dieta de Matusalén

…Una vez tuve la oportunidad de tomar un curso con Ann Weigmore, una de las personalidades más famosas en Estados Unidos en el tema de la salud a través de los alimentos y al salir de una de las conferencias me acerqué a ella tartamudeando en inglés y le pedí que por favor me dijera en una palabra qué era lo más importante para que el cuerpo se mantuviera saludable; entonces me respondió con una sola palabra: “ENZIMAS”. Después de estudiar a fondo este tema, pienso que si este libro, llamado La dieta de Matusalén sólo pudiera tener una palabra adentro, todo se resumiría en este solo concepto: ENZIMAS.

¿Qué son las enzimas?
Las enzimas son sustancias necesarias para todas y cada una de las funciones vitales del organismo, cada uno de nosotros como seres vivientes puede ser visto como una secuencia ordenada e integrada de reacciones enzimáticas. La vida simplemente no podría existir sin enzimas. En el momento del nacimiento cada nuevo ser hereda una cuota inicial de enzimas y a través de nuestra vida, mientras envejecemos, estas enzimas se van gastando en el proceso mismo de vivir; las enzimas presentes en el torrente sanguíneo toman los nutrientes derivados de nuestra alimentación y los convierten en músculos, nervios, sangre y glándulas. El procesamiento industrial de los alimentos, el refinamiento, la cocción y más recientemente el uso del horno microondas, causan cambios dramáticos en la comida que ingerimos porque daña su potencial energético más importante al matar las enzimas.
Es importante entender que existen dos clases de enzimas, unas llamadas endógenas, que son las que se encuentran dentro del organismo, y otras llamadas exógenas, que son aquellas que llegan al cuerpo a través del consumo de alimentos; cuando una persona consume una alimentación exclusivamente cocinada entonces empleará la existencia de enzimas endógenas hasta ir poco a poco agotando su existencia y paralelamente irá desgastando su organismo y produciendo envejecimiento prematuro; si por el contrario una persona es consciente de la importancia de comer alimentos crudos y germinados, ricos en enzimas, entonces mantendrá un nivel alto de enzimas exógenas y no tendrá que gastar las enzimas de su organismo en el proceso de la digestión.Las enzimas son los catalizadores de todos los procesos vitales de nuestro cuerpo. Sólo los alimentos crudos y los germinados pueden aumentar la reserva de enzimas en el organismo. Aunque este importante tema comenzó a investigarse desde comienzos del siglo pasado, el primer estudio completo tal vez fue el del doctor Edward Howell quien investigó hace 60 años sobre la relación entre las enzimas y la vitalidad; Howell planteó en sus estudios que el envejecimiento prematuro y muchas de las enfermedades degenerativas de nuestro tiempo se deben al consumo de alimentos cocinados y procesados que pierden su vitalidad y su capacidad para dar energía al organismo; de acuerdo con estos estudios, mientras más comida cocinada comemos más esfuerzo y más desgaste se produce en nuestro organismo y se genera una deformación interna en los órganos por el exceso de actividad y la cantidad de energía que tenemos que invertir en el proceso de digestión; de acuerdo con el doctor Howell, la longevidad tiene una relación directa con la moderación en el proceso alimenticio de las personas y con la medida en la cual cada uno tenga como hábito el poner en su cuerpo diariamente aquellos alimentos que aportan enzimas y que mantienen alto el nivel enzimático del organismo.

Fuente: Libro La dieta de Matusalén

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