Luceros de Benavidez es la institución educativa
dirigida por Maria Marta Chame, quien abrió las puertas de su
casa para responder a un llamado espiritual comunitario: ayudar a que
los niños del barrio con necesidades hicieran una vida de digna.
Despues de dieciocho años, y casi sin darse cuenta, el trabajo
bajo la pedagogía Waldorf que allí se realiza brinda un
marco de amor y sienta las bases para una nueva escuela del alma.
¿Cuál fue tu búsqueda hasta llegar al
trabajo comunitario?
Siempre trabajé comunitariamente pero nunca con un compromiso
como el de ahora. Cuando llegué a esta casa lo sentí muy
fuertemente porque no quería comprarla y siempre era la única
para comprar, el dueño me ayudó muchísimo, entonces
dije, “acá hay alguna misión para mí”.
Después unos niños me empezaron a tirar piedras porque
ellos querían comer frutas y pensaron que no los iba convidar.
Entonces al tercer día salgo al encuentro, y les digo que era
la nueva dueña del lugar, que yo ya sabía de ellos y que
acá había mucha fruta y era imposible que con mis dos
hijos comiéramos todo esto... Ahí nos empezamos a encontrar,
ellos sabían que a una hora de la tarde hacía las compras
y entonces no cambié más ese horario, conversábamos,
íbamos, volvíamos, me acompañaban..Yo pensaba,
¿no tendré que hacer algo más por ellos?, entonces
en ese momento uno de ellos me mira a los ojos y me dice “usted
tiene que hacer algo más por nosotros”. Los reuní
en una ronda en el parque y empezamos a conversar ya más íntimamente.
Empezamos a encontrarnos todos los martes para amasar el pan que luego
se llevaban a su casa y hacíamos un taller artístico.
Recorríamos el parque, mirábamos los árboles y
les fui enseñando el nombre de cada árbol. Eso fue hace
18 años.
¿Cuál era tu formación?
Había hecho la universidad, psicopedagogía. Y cuando buscaba
una doble escolaridad para mi hijo Nicolás me di cuenta que él
no era para una escuela tan estructurada y apareció la escuela
Waldorf muy presente en mí. Fue muy notorio porque quince días
antes de que empezaran las clases lo aceptaron inmediatamente, ese fue
el puntapíé. La escuela Waldorf va desde lo espiritual
hacia el aprendizaje. Experimentar desde lo práctico hacia el
estudio. Y eso es lo que empecé a hacer acá. Darle mucha
importancia a lo artístico, al cuento y al juego. Fortalece el
alma del niño y ahí aprende solito, porque la matemática
está en todo, en la huerta, en el tejido…Y en el cuento
tenemos la bruja que nos impulsa a superarnos….
¿Cómo se manifiesta en la práctica esa
unión entre lo espiritual y lo pedagógico?
Del momento que tenemos la mirada en el “ser” como individualidad
dentro de un grupo y con el grupo con este ser y vamos dándole
a cada uno lo que necesita. Siempre hay uno que necesita algo distinto.
Entonces el trabajo es más amplio que un apoyo educativo...
Es acompañar al ser que viene a nuestro lugar a que encuentre
su camino y pueda valerse por sí mismo. Es muy lindo verlos cuando
ellos te dicen “mire, yo pude solita”. En el 2007 algo muy
importante fue haberlos llevado de vacaciones, hablé con una
persona amiga que tiene un predio en Necochea y nos fuimos a acampar.
Fue maravilloso, cuando vinimos a los niños que les costaba leer,
leían como si nada. Los que tenían que dar examen, sabían,
estaban felices.
Una particularidad es que los niños están mezclados
en edades..
Empecé trabajando con chicos de la misma edad, después
crecen y empieza a haber variaciones de edades, entran otros…Un
día dije, ¿qué hago? Entonces pensé que
esto es como una gran familia donde los padres tienen que vivir con
todos sus hijos, ¿qué hacen? Entonces les vamos a dar
a cada uno, dentro del trabajo, lo que necesita y puede realizar para
su edad. Entonces en el taller de tejidos los más grandes hacen
sweaters y los más chicos empiezan con tejidos de dedos, siguen
con dos agujas y así van llegando….
¿Qué vienen a buscar los chicos?
En este momento un espacio recreativo pero después saben que
tienen que ir a la biblioteca y hacer su tarea e ir con sus deberes
resueltos. Una vez que tomamos una merienda ellos solos te piden ayuda
y el trabajo es más llevadero, solos aprenden a leer y escribir.
Es algo maravilloso, no se puede explicar con palabras. Un último
niño de 12 años que preparamos, muy muy difícil,
manifestó que no le interesaba la escuela. Nosotros le dijimos
que bueno, que estaba bien pero que él iba a la escuela y tenía
que cumplir con estos requisitos. Y oh sorpresa, en las vacaciones empezó
a venir, a pedirnos, a pedirnos. Cuando hice el módulo de cuentos
me sorprendió como leía, como hacía sus cuentas
en la biblioteca, él solito. Ellos sacan de adentro lo que tienen,
cuando creen que pueden….
¿Crees que la problema de la escuela convencional es
sólo un tema de cantidad de niños... ?
Cantidad de niños y conceptos que no están al alcance
de un niño. En primer grado tienen que saber leer y escribir,
¿cómo hace un niño con tanto intelectualismo que
le meten en la cabeza? En una escuela pública es difícil
de llevar a cabo porque deberíamos empezar por hacer una evaluación
de concientización de nosotros mismos, qué queremos darle
al otro, desde qué lugar, cómo, por qué, para qué.
Estamos forjando un futuro en cada niño…
¿Cómo se sostiene la institución?
Gracias a la gente que colabora económicamente y con comida.
El sostén más importante es una fundación alemana:
Vouchen Esperanza. Hay muchos colaboradores que están haciendo
un aporte económico porque el lugar necesita un maestro y estamos
necesitando otro más. También hay un aporte de eventos
que hacen algunas instituciones que se usan para comida y para sueldos.
La institución necesita construir, más colaboradores con
manos, para la huerta, para construcción, para talleres artísticos.
Estamos en esta etapa de poder tener otro maestro y después empezar
a construir, mejorar lo que está, queremos implementar la euritmia
pero por falta de espacio no podemos y hay una propuesta de hacer talleres
de carpintería y de cocina con salida laboral, pero tenemos que
crear los espacios…
¿Tenés algun sueño personal?
Mi sueño se realiza cada día cuando veo a estos niños
que pueden por sí mismos, inhalan todo lo que le damos y van
adelante desde otro lugar. Es maravilloso verle los ojitos, cómo
se paran, cómo dejan de ser agresivos, cómo te hablan
desde la gracia y del amor.Si ellos no “pidieran” qué
haríamos nosotros, aprendemos juntos de la “vida”
realmente.
Contactos al: 03327-472506 o a mariamarta00@hotmail.com