Plantas nativas
Volver al equilibrio

 

La flora nativa y la fauna forman un sistema, si hay menos flora nativa habrá también menos pájaros. Los desbarajustes ambientales que hemos creado sumados a la tendencia a revalorizar lo “autóctono” ponen como protagonistas a las plantas nativas. Una buena noticia.

Especies nativas autóctonas o indígenas son aquellas que durante miles de años fueron adaptándose a las condiciones del suelo de una determinada región geográfica. Se origi-naron naturalmente en el lugar donde se encuentran antes de la existencia misma del ser humano. La VIDA depende de la conservación de los ambientes naturales y las plantas nativas son la base de los mismos. La naturaleza que está afuera y la que existe adentro de nosotros es una misma cosa, una continuación.
Los bosques son mucho más que árboles, son misteriosos fabricantes de todos los elementos básicos que nos mantienen vivos. Ellos regulan la temperatura del aire, de la tierra y del agua transformando los nutrientes en materia viva y creando constantemente aire puro y freco.

En las Argentina la mayoría de las plantas son de origen exótico y crecen sin los controles biológicos que limitan su desarrollo (pájaros, insectos, enfermedades) invadiendo los espacios ocupados por plantas nativas. Sucede que cada organismo interactúa con el medio que lo rodea: las plantas tienen predadores que se alimentan de sus hojas (mamíferos, insectos como hormigas, pulgones, chinches, orugas, langostas, etcétera.), de sus semillas (aves, mamíferos e insectos como gorgojos y orugas), de sus flores y de sus frutos. Además son reguladas por el ataque de hongos, virus y bacterias, no obstante la planta no muere ya que, también existen otros seres que se alimentan de ellos. Es así, que la naturaleza convive en un equilibrio dinámico. En cambio, las especies introducidas o exóticas no cuentan aquí con los reguladores naturales de su lugar de origen, por lo tanto nuestra fauna las desconoce como alimento o refugio y por eso generalmente esas plantas no son atacadas ni controladas. Entonces, se reproducen y dispersan compitiendo deslealmente con las especies autóctonas por la luz, el agua y los nutrientes. De esta manera van desplazando a la flora regional que sí tiene su fauna asociada que la controla. Por ende, sucede en ocasiones que las especies foráneas se convierten en plaga (Ligustro, Ligustrina, Plátano y Paraíso) empobreciendo el ambiente y alterándolo.
Los monocultivos, la deforestación, la incorporación de plantas exóticas tienden a hacer desaparecer el paisaje nativo y junto con él a pájaros, mariposas y todos los organismos vivos que están relacionados con los árboles autóctonos que estuvieron desde siempre. Además, algunas de estas plantas, se hallan exclusivamente en nuestra región, por lo cual si desaparecen aquí, lo harán para todo el mundo, no ocurre lo mismo con las plantas exóticas cultivadas.
El bosque nativo tiene un significado especial en todos nosotros porque los árboles nos produjeron. Nosotros somos parte de ellos.
Recorrer y volver a recorrer un bosque renueva nuestra vida. Saber que un árbol visto por primera vez en la infancia sigue todavía vivo y vigoroso agrega grandeza al espíritu humano.
Las caminatas hechas por el sendero de un bosque resuenan en nuestro interior por siempre: lo que se observa, lo que se siente, lo que se escucha entre los árboles es una verdadera medicina porque las emociones que nos despiertan esas experiencias son tan curativas y naturales como los árboles mismos. Fuentes: Ricardo Barbetti, www.arbolesnativos.org.ar, www.dsostenible.com.ar, Juan Carlos (Fundación La Choza).