“esas formas de “hacer” son la
mejor manera de luchar
contra el cambio climático...”

Continuando con la entrevista a la premio nobel alternativo de la paz 1993, Vandana Shiva, que le ralizara la revista The Ecologist, vuelve a las “bases” y plantea la vida tradicional no sólo para resolver los acuciantes problemas económicos sino tambien los ambientales.

Cuando un activista medioambiental europeo defiende, sin sari y sin turbante, las formas de organización y de economía de las diferentes tradiciones, sean hindúes o amazónicas, sean aborígenes o islámicas primigenias (todas ellas hoy prácticamente inexistentes)… todos se le echan encima, para tacharlo de retrógrado...

Sí, sé a qué os refierís. Los medios, que no son neutrales, dan mucho bombo y platillo a ciertos problemas de las formas de vida tradicionales que, enquistadas en la sociedad globalizada y mezcladas con la miseria de las grandes megalópolis, producen dolor y graves problemas. Pero todo esto son verdades a medias. No se dice toda la verdad. Por ejemplo, las mujeres en India viven mucho mejor, salvo excepciones, con más plenitud, en las aldeas de mi país que en las grandes ciudades, donde se supone que tienen más derechos. Para muchas personas, la vida en las grandes urbes es un auténtico infierno y viven en la soledad y en la más injusta de las miserias, cosa que no pasa de forma tan acuciante en las pequeñas poblaciones, donde se mantienen redes de solidaridad que tienen que ver con formas de espiritualidad heredadas del pasado. Y, en fin, no nos debemos despistar: las clases más débiles tenían muchos más derechos y vivían mejor antes de que llegara el sistema económico occidental a mi país. 150.000 campesinos indios se han suicidado en los últimos años, endeudados por la compra de semillas e insumos que fabrican empresas agroalimentarias de capital extranjero. ¿Esos 150.000 suicidios y la pobreza que conllevan a sus familias no son 150.000 víctimas del sistema económico global, de las que nadie habla? Es posible el equilibrio entre la Tradición y una democracia verdadera, no la actual.

Economía local, formas de vida tradicionales, pequeñas granjas familiares, producción artesanal, agricultura ecológica, todo en armonía con Gaia… ¿Es posible? Los escépticos dicen que no…

Es posible, claro. De hecho, el mundo ha funcionado así durante mucho tiempo. Yo tengo plena confianza en las mujeres de los pueblos tradicionales. Ellas no son exactamente activistas, pero se opusieron a la tala de árboles con el movimiento Chiptko y luego el gobierno de India reconoció que tenían razón, cuando llegaron las inundaciones y los deslizamientos de tierras que causaron tantos muertos. En ese tipo de mujeres está el futuro, porque su vida entera gira en torno a la fertilidad, su propio cuerpo, el cuidado de los niños, el campo, las semillas, el cuidado del agua… Ellas practican la agricultura ecológica en sus pequeñas granjas familiares, protegen los árboles, protegen una alimentación local y de calidad para sus familias… Esas formas de hacer, como está más que demostrado, son la mejor forma de luchar contra el cambio climático y la modificación genética. El hambre en el mundo no se soluciona con semillas Terminator, sino con una producción descentralizada, a pequeña escala, con sistemas que protejan los recursos naturales para el presente y para las generaciones futuras, que conlleven alimentos sanos y variados para todos… Lo que es imposible es continuar con el sistema actual. Es un suicidio seguir abogando por este tipo de sistema que causa muerte y destrucción a su paso…